La verdad no te quería escribir, porque no quería escribirte llena de rabia, pero creo que es la mejor forma de drenar lo que estoy sintiendo. En este momento sólo pasa por mi mente la película desde que te conocí hasta que estabas diciéndome, o mandándome a decir, que ya no me querías en tu vida.
¿Cómo hago para no odiarte? ¿Cómo hago para no sentir que perdí un año y medio de mi vida al lado de una mierda? Porque eso es lo que eres, una MIERDA.
Yo sé que cometí muchos errores, yo sé que mentí demasiado, pero jamás te mentí A TI, jamás te engañé con un “te amo”, yo sí los sentía realmente.
¿Sabes qué pasa, imbécil? Pasa que yo te entregué todo lo que tenía, pasa que yo dejé atrás a mi familia, a los que sí me querían de verdad, por ti..., pasa que durante meses yo no sólo viví contigo, sino fui única y exclusivamente para ti, pasa que día tras día yo no tenía otro motivo para levantarme de la cama aparte de ti, pasa que yo no tenía otra recompensa en medio de mi inmensa soledad aparte de tu sonrisa, porque ni siquiera llegaba a tener tu amor..., pasa que cada minuto de mi vida estaba dedicado a ti y pasa que a ti te importó un carajo todo eso en el momento en que decidiste que tu ya no me querías más y que lo mejor era darme una patada en el culo para poder vivir sin responsabilidades y sin complicaciones.
Haber dejado de amarme no te hace mala persona, no, porque nadie está obligado a amar a otro. Te convierte en una basura el haberme engañado, el haberte burlado de mi, de mis amigos, de mi familia, de gente que no tenía la culpa de que un día de verano tu decidiste “amarme como nadie” y que otro de otoño te provocó mandarme al carrizo.
La verdad es que tú nunca me amaste, porque cuando uno ama, al menos queda el cariño, la compasión, y tú no tuviste ninguna de las dos conmigo cuando me echaste y me dejaste sin techo, sin opción y sin la razón de mi vida, porque eso eras tú para mí, la razón de mi vida… Ahora me doy cuenta de lo mediocre que fui.
Tú no me amaste, tú eras un pobre ser sin autoestima que se dio cuenta de que podía tener un palo de mujer como yo a su lado, porque YO VALGO ¿sabes? Aunque se te haya olvidado en el camino y aunque yo haya dejado mi dignidad a tus pies.
Yo te hice descubrirte, te hice ver lo mejor de ti y finalmente también sacaste lo peor, así que me debes hasta el haberte conocido a ti mismo. Yo te enseñé que el mundo no es esa burbuja en la que vivías, aunque a último momento hayas querido salir corriendo como un bebé de vuelta a las faldas de mami; te enseñé las cosas verdaderamente importantes de la vida, porque tú, antes de conocerme a mí, no sabías ni dónde tenías los pies PELOTUDO.
Yo te he llorado como nunca lloré a nadie, he sufrido lo indecible y tú estás feliz. No esperes que te diga que me alegro, porque me revienta, no que estés bien, sino que lo estés a costa de mi sufrimiento, que te hayas llevado entre los pies mi vida para liberarte del peso que te estaba agobiando, sentirse bien con eso ES SER UN INSENSIBLE.
Tú estás de maravilla y yo estoy tan en el fondo como nunca creí llegar a estarlo. Pero yo te voy a enseñar algo más, gratis; te voy a enseñar que la vida es un círculo, que a veces se está arriba y otras abajo, y yo, afortunadamente, tendré toda la paciencia del mundo para esperar verte bajar, siempre de lejos, porque simultáneamente yo voy a estar subiendo.
Cada vez que lloro no trato de reprimirlo, porque mientras más lágrimas derrame, más serán las que tu padezcas, porque eso te lo juro, vas a sentir el doble de lo que yo siento ahora.
Y espero que no me salgas con que yo tampoco te amo si soy capaz de desearte mal, porque te voy a dar la razón, sólo en eso: Fíjate que sí, fíjate que no me importa si sufres como nadie, porque te lo mereces, porque la vida es un boomerang. Y no, no te amo, no te amo porque me di cuenta de que yo amaba lo que tú vendiste, y todo eso era mentira, me estafaste, yo viví en una ilusión, yo amé con locura algo que nunca existió, pero tú mismo me hiciste ver la realidad y hoy sé que no te conocí hasta esa noche en la que sólo pude ver lo poco que vales, y yo, yo no puedo amar a una basura como tú.
Un último consejo: Disfruta mucho tu momento, trata de memorizarlo para que lo puedas recordar fielmente y te reconforte cuando estés diez metros por debajo de lo que yo estoy ahora. Prepárate, porque tu corta visión y tu falta de madurez no te permiten ver las consecuencias de tus actos y no tienes la más remota idea del daño que te hiciste a ti mismo al haberme lastimado a mí.