Yo no sé si uno sufre porque “quiere”, por ser masoquista, o simplemente porque se llega al punto de la resignación. He pasado por muchas mierdas, algunas culpa mía, otras no…, y es entonces cuando me doy cuenta que tengo algo para mejorar, lo logro, pero sucede que llego a este punto en donde no sé sí merezco llorar, aguantar, seguir, echar pa’ atrás o continuar el camino que ya me sabe insípido.…, pero acá estoy, sé que no me merezco nada de esto o mejor dicho, quiero creer que mi destino me prepara algo mejor, no sé qué, porque en verdad no espero nada, no anhelo muchas cosas, no sueño como antes…, pero sí confieso que desearía de nuevo tener paz, tranquilidad, algún toque de equilibrio para conmigo y el resto del mundo.
No lloro por ella, tampoco por el pasado. Lloro por la incertidumbre del que vivo en el presente, por cómo se van derrumbando las cosas y más cuando eres un iluso. Hoy no quiero saber del mundo, no quiero fingir una sonrisa, no quiero una respuesta automática cuando me preguntan cómo ando, no quiero avergonzarme por decir que he llorado todo el maldito día por alguien que no me tiene en su corazón. Estoy harto de pisar estos episodios.
Yo creo que es injusto esto, sobre todo después de todo lo que logré superar. Es como regresar al hoyo, como quemarme pero con una flama diferente. Y demonios, no me siento bien porque no hay un alguien, no hay un puto alguien que me diga “todo va a estar bien”.











