
De filosofías cotidianas, básicas e inútiles; jamás habría podido pensar que mis días serían tan insípidos, híbridos e inútiles. Evidentemente, las cosas cambian, la gente, y por supuesto, los sentimientos, pero uno tiende a oponerse a tal cambio, no sé para qué, al final, llega a ser inútil.
No sé si me interesa saber de la gente, de la que me ha tendido la mano y de quienes les he importado una mierda, realmente, es inútil pensar primero en todos, y luego en uno…, pero si, lo idiota se lleva en algún cromosoma no detectado.
Estos días no me han enseñado mucho, de hecho, sólo me han servido para desaparecer un poco más, dar la espalda a todo y así quedarme sin nada; no pretendo adjudicar mi vacío a quien me ha dejado, ni deseo darle el papel principal de mi desánimo. Quizás he madurado al respecto, o quizás, me dejó de importar eso de que se fuera, sin más ni menos.
Ahora soy yo, con yo y yo de nuevo, ¿egoísta?, mucho. ¿Me importa?, por ahora no.
Tampoco he de negar cuánto le añoro, cuándo espero volver a soñar, y cuánto deseo dejarle ir por completo, supongo –de nuevo- que todo queda en manos del tiempo (maldito), y de quien sea que esté controlado aquello llamado “destino”.
Por ahora respiro, mi corazón bombea sangre y de vez en cuando hago las tres comidas. Supongo, sigo con vida (al menos en síntomas vitales) aunque al final, me sea inútil.
3 Mamarrachos opinaron:
Siempre estupendo, como siempre. Un placer pasar por tu casa.
Saludos y un abrazo.
a veces sólo hace falta un viaje interno por nuestro egoísmo y nuestra nostalgía para luego volver al mundo renovados... no como nuevos del todo... pero con mejores perspectivas
mientras vivas hay esperanza
Publicar un comentario en la entrada