
Enciendo a panchita (mi laptop).
Leo los cientos de correos que llevan tiempo estancados en mi cuenta Gmail.
Ojeo uno que otro blog, sólo para no perder la costumbre. Y no comento, porque ya me dejé de eso.
Abro feibu, sólo porque esperaba par de mensajes. Uno de ellos cautivador, desde España. Y el otro, ya me lo supuse, más de lo mismo, delete.
Cierro todo, y enciendo un cigarrillo, de esos que son medio afeminados, no sé cómo vino a parar entre mis cosas, tal vez es de esa chica…, esa chica con quien amanezco de vez en cuando.
Y pienso.
Es una lástima que a veces las personas tomen ciertas decisiones de acuerdo a lo que le dice (o impone) la pareja. No digo una lástima, digo una idiotez. ¿Es que acaso no tienen sentido de razonamiento para que elijan ustedes mismos?
Escribo este post, nada extraordinario, contiene rabia acumulada.
Y sigo pensando.
Que hay situaciones en donde es más fácil echar la culpa, pero ¿qué hay de ti?, ¿será que olvidaste los daños que tu también hiciste?, ¿será que te crees que el resto no sufrió?, tal vez, sólo tal vez, deberías dejar de creerte el ombligo del mundo, ¿por qué?, porque no lo sos. Y mientras pierdes a la misma gente que una vez perdiste.
Termino mi cigarro, y como el humo, también mis letras.
Por acá todo bien ¿y ustedes?









