
Parece mentira, pero en otras oportunidades estaría escribiendo este post con la música más depresiva de mi Itunes y si, quizás pensándote más de lo "normal", como siempre, como desde el inicio de este blog; pero hoy no es así, y dirás que ya era hora, si, de acuerdo contigo, ya era hora.
Pero no es algo que me agrade del todo, pues está sucediendo algo que simplemente se me escapa de las manos.
Hoy me di cuenta que lo poquito que quedaba de ti en mi, se está esfumando, se desvanece entre mis dedos como un puñado de arena... Tal vez debería alegrarme un poco, pues eso significa que mis próximos amores no vivirán bajo tu sombra (así sea en secreto). Quiere decir que no seguiré viendo señales tuyas que realmente nunca me has enviado, y que dejaré de asociar todo lo que "se parezca a ti" contigo. En resumidas, quiere decir que cerré el ciclo, por lo cual, seré un nuevo yo, mucho mejor al que decidió -una vez- quedarse por siempre contigo.
¿Me entristece? mucho, pero ¿qué le hacemos? la verdad, es que no hay remedio ni receta que actúe contra el tiempo.
Se me olvidó un trozo de ti, y hoy me he dado cuenta; fue bonito saberme alguien distinto, alguien que ya no tiene nada qué ver contigo, ni aunque quisiera... Tal vez no sólo fue el tiempo, sino el silencio y la fría distancia, pero sucedió...
Sin embargo, siempre estarás en mi historia..., pues ¿cómo no contar el capítulo más importante de mi vida -hasta ahora-? imposible niña. Estás pero a la vez no. Creo que funcionó lo de la otra vez, eso de tirar la toalla y dejarte ir, porque terminaste pidiéndome eso entre dientes, y posiblemente, llevabas por mi culpa esa mochila en tus hombros. Yo espero que entiendas la metáfora.
Hoy me quedo con lo poquito que -aún- tengo de ti, recuerdos vagos y vacíos de vez en cuanto aparecen cerca de mi, y la verdad, entre tanta soledad, no me vienen tan mal. Dudo que me leas, pero si lo haces, quiero que sepas que ha sido bueno recordarte, con mayor o menor intensidad, en silencio o libremente, pero más allá de la aguda nostalgia, me gusta acariciar lo que una vez tuve y que ahora sólo mantengo en fugaces imágenes.
Desde acá, muchas felicidades... [tu entiendes].
Tú lees porque piensas que te escribo. Eso es algo entendible.
Yo escribo porque pienso que me lees. Y eso es algo terrible.










