el cacho


Es como si ya lo hubiese vivido, pero esta vez totalmente diferente. Me convierto en el cacho y dentro de la extraña sensación de que falta algo más, estoy “conforme”, no quiero ni más, ni
menos, al menos por ahora. Porque la pasión siempre está, las ganas se avivan y pensarte es más frecuente.
Me ves como si quieras de todo conmigo y te dejas consentir. Me besas tímidamente y yo como un lobo hambriento, pero el experto (en este papel) no soy yo. Estás bien conmigo, olvidas el mundo como yo lo hago, y creo, que está de más. Basta que nadie lo sepa, sólo tú y yo, en este pequeño mundo que estamos empezando a construir, entre horas a escondidas, pero felices los dos.
No es cobardía, ni falta de coraje para enfrentar a quien sea, es disfrutar de lo anónimo, de lo
desconocido, de lo menos complejo que trae consigo una relación con título incluido. Tú haces lo tuyo, y yo lo mío, no me importa qué sea, ni espero que te importe.

2 Mamarrachos opinaron:

P. Vargas dijo...

Es extraño el momento en que cambian los papeles y la historia se vuelca completamente...

Anónimo dijo...

hay algunos títulos que me gustan: amante y amigo... el resto caen en "ser humano [según tiempo y lugar]". Si los dos primeros se conjugan es una bomba!. Tus palabras importan, re-portan,

María.