
Dentro de mi débil tolerancia hacia las personas, existen unas de dos clases que definitivamente me rompen con facilidad las pelotas. Están aquellos que al momento de verte sufrir, buscan de alguna manera sacar más sufrimiento que el de uno, por ejemplo:
Caso 1:
-Mamarracho: Me robaron todo y golpearon a mi perro!!!
-Amigo (sufrido): No me digas!!! A mi me robaron el carro, me quitaron la ropa, me secuestraron y me llevaron a uno de los campos minados de Camboya. Pero tranquilo, yo salí ileso, tu tienes más oportunidad, te pasó algo menos extremo
-M: ....
Caso 2:
-M: Me dejó por otro, no puedo creerlo íbamos a casarnos!!! Qué sufrimiento!!!
-A(s): Eso es nada comparado con lo que me ocurrió a mí, me dejó mi esposa/o, me dejó en banca rota y además publicó fotos comprometedoras mías en Internet
Por otra parte están las personas que tienen un blog y no sólo instalan cuanta animación se les pase por en frente, sino que además, le colocan el código de verificación a los comentarios; yo no sé tienen una mínima idea de lo fastidioso que es, también le hace perder el ritmo a uno que comenta más de 100 blogs a la vez. Ni hablar si te equivocas 20 veces.
Tampoco dejaré afuera a quienes patrocinan y cosas así, entonces al entrar a dicho blog saltan 9238943893443 publicidades, hay algunas que abren más páginas y se vuelve infinito hasta que te salgas de aquel blog. Obviamente uno termina haciéndose todo un lío y deja atrás la intención de leer el post.
Ya me desahogué -.- …





















