Desde hace un tiempo quería hablar al respecto. Para quienes están informados sabrán de qué escribiré y para ustedes mis respetos.
Dicho esto prosigo…
Como es de conocimiento existen las enfermedades debido a los desordenes alimenticios: Bulimia, anorexia y para usted de contar. Los médicos concuerdan en que tales trastornos van más allá de la superficialidad que varios piensan, es decir, no es sólo querer perder kilos por pura vanidad, de hecho se ha determinado que la mayoría de las personas involucradas en dicha enfermedad inician por traumas que a la larga no han podido superar.
Quizás puede ser incomprensible cómo rayos alguien puede preferir “morir” de hambre o vomitando antes de comer deliciosos manjares, o no tienen en cuenta la cantidad de gente que ruega hoy día por un trozo de pan…, lo admito, me incluyo que a veces lo pregunto. Pero mi post no va para cuestionar a estas personas, que para bien o para mal, tienen derecho de hacer con su vida –y cuerpo- lo que les venga en gana…
Me molesta del asunto son dos cosas: La primera es la manera en que muchos medios de comunicación se han dado la tarea de hacer “conciencia” de una manera bastante frívola y poco educativa. Siempre es una mujer viéndose al espejo, tocando su piel colgante…, y lo que no comprendo es por qué demonios no se proponen a mostrar el inicio de todo, de esos traumas que mayormente comienzan en la infancia, en el núcleo familiar, etc., no dan la “primicia” de que un hombre también cae en esa red. Sólo se ocupan por criticar a diestras y siniestras sin saber NADA del tema; me es fácil recordar aquellas publicidades del Sida donde ocurría lo mismo y ahora ocurre con esto.
La segunda es la ola reciente de niñas que montan todo un “circo” por el tema. Me refiero a esas nenas de corta edad las creadoras de las “carreras de peso”, quienes se han ocupado por quitarle la seriedad que merece la anorexia o bulimia. Y no hablo por criticar, me he pasado noches enteras leyendo blog tras blog, viendo cualquier necedad escrita, contemplando el modo en que demuestran lo inmaduras que son aún, no por haber caído, sino por jugar con ello –sí porque eso es lo que hacen-, por tener las bolas (u ovarios) de promover eso, cuando más bien, otras cuentan su historia para informar, para alentar a las chicos a no caer, a luchar, porque es algo no tan fácil de superar, a veces ni se logra.
Me enfurece de sobre manera todas estas personas (de ambos casos), no comprendo cómo pueden tomar tan a la ligera una cosa que ha matado a gente de todas las edades, de cualquier estatus social, que según las estadísticas ha ido en aumento últimamente, atacando en niñas/as de 12, 10 y hasta 8 añitos!
Señores no soy quien para hablar mucho al respecto, pero quienes pretenden hacerlo, considero que deberían informarse, deberían pensar en las personas que están sufriendo, en los que han muerto por causa de dicha enfermedad.
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