El Cacho

El otro día me quedé pensando en las personas que "deciden" ser amantes de gente que, trae encima otro compromiso. No sé por qué, éstas siempre quedan como "víctimas" en el final de la historia (en dado caso en que termine mal). Afortunada (o desafortunadamente), he estado en ambos lados, y sé que en ninguno te hace bien; pero pienso en ejemplos como: cuando señor X deja a su amante señora XX y decide seguir con su vida..., entonces llega el drama, que "el señor X es un desgraciado sin escrúpulos", "poco/a hombre/mujer", "recontrapelotudoboludosinneuronas", "me engañó" (esto aplicado a ambos sexos) y pare usted de contar, es cuando justamente pienso en cosas como:

1.- Nadie te puso una escopeta cargada para que aceptaras aquello

2.- Estoy seguro que no eras pendejo/a para no saber lo comprometida que estaba la otra persona

3.- Primero fue sábado que domingo, obviamente señor X tendrá preferencia por su pareja (que no sos vos)

4.- Boluda/o, qué creías?!!! Que iba a dejar su vida, su mujer/hombre, su "todo" por andar con un plato de segunda? NO!

5.- Deja el drama y hazte valer!

6.- Él/ella NO tiene la culpa, la tenés VOS por aceptar algo que a la final no ibas a soportar, es hora de crecer

7.- Deberías sentirte culpable por ser el/la detonador/a de que esa pareja de terminara de dañar

8.- No pretendas que él/ella te extrañe, siempre tendrá al ladito de su cama a quien estuvo primero que tu

9.- Deja de ponerte como víctima, no te queda.

10.- Tu siempre quedarás mal por ser quien "se le metiera por los ojos", asumamos que él/ella no pretendía nada más que sexo

11.- Como dije arriba, él/ella sólo quería sexo, por qué coño ligaste todo y exigiste más?

12.- Y no!, ese tipo/tipa no era ni será nunca jamás "el amor de tu vida"

13.- Sí sos el/la amante de nuevo (en tu próxima relación), entonces (como diría el Sabio Maradonna): " que la chupen"

HE DICHO!

Hoy ya no soy yo

Por largo tiempo siempre pensé que mi punto débil era mi pasado, todo aquello por lo que una vez sufrí, mis fantasmas y de más; pero hoy encuentro un punto de inflexión que no es precisamente ese que acabé de mencionar. Definitivamente lo que más temo es ser conocido totalmente y peor aún, no ser aceptado tal cual soy. Quizás porque me exijo, porque me juzgo de la peor manera, quizás porque siempre siento que no merezco "aquello", y me refiero a "aquello" como todo lo relacionado en materia de amor. Por eso siento tristeza, miedo, desilusión de miles de cosas en las que creía. Yo sólo quiero que me amen independientemente de mi estado de ánimo, aún estando molesto, deprimido o nada más en "blanco"; deseo que me amen día a día con toda esa energía..., a veces uno se equivoca, pero creo que siempre hay espacio para reparar ciertos errores. Y lo admito, estoy cansado de esperar una retribución, de pensar que harán lo mismo por mí..., estoy cansado de sentirme como aquel que "ama más" en la relación, yo no quiero eso más, yo quiero un equilibrio absoluto y total.

No se me ocurrió un título


Me desperté con un pensamiento, no sé si triste, no sé si desesperanzador... "nada es para siempre, ni el amor, ni el odio"; aún cuando ya había probado el sabor amargo de su significado, en estos instantes siento sin querer lo mismo. Y hablo en general, de la vida, del corazón, de la imagen hacia a mi mismo. Es como si ya nada fuese lo mismo que hace unos cuantos meses atrás, como si nada tuviese el mismo brillo ante mis ojos, como si mi misma percepción de hubiese apagado...

La alegría repentinamente se evaporó, en conjunto con esa fuerza de impulso con que había decidido avanzar. No sé qué pasó, es extraña ésta sensación de incomodidad, no sólo con medio mundo, sino conmigo mismo, con lo que llevo adentro, en mi mente, en mi alma. Con todo esto me doy cuenta que el no saber de dónde aferrarte va llevándote de a poco a una monotonía y conformismo triste, gris, desgastante y totalmente desesperante.

Entonces acá estoy, hurgando entre un montón de sueños, rotos o no, buscando alguna lucecita que me den ganas de ser diferente y mejor cada día..., pero no, sólo hay mucho de nada, demasiado vacío, ni tristeza, ni alegría, ni esperanza, ni inconformidad. Sólo un absoluto e innegable abismo.

hoy son parte de una lluvia lejos

"...pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido."
-Jorge Luis Borges-


Hace mucho no me ocurría… Hace mucho que lograba pisotear esas sensaciones repentinas… Hace mucho que no me tropezaba con las viejas heridas…

Sí, hace mucho que no sucedían tantas cosas. Esa historia pasada aparece fugazmente, y aún cuando se queda por milésimas de segundos en mi presente, dura el tiempo suficiente para hacerme temblar…, temblar de miedo, de incertidumbre, de melancolía y mucho más.

Es cierto que no existe en mí aquel sentimiento que tenía por ella, pero siguen estando rastros de esa tristeza en la que estuve hundido largo tiempo. No es algo que pueda explicar más que con lágrimas y con este frío interno, intenso, hiriente que me invade repentinamente. Basta una imagen, una canción, alguna palabra simple, para hacer un retroceso dañino a mí pasado.

Aún me preocupa sí está bien o no, sí ya olvidó todo. Aún me pregunto por qué no olvido ciertas cosas. Quizás fue por el modo en que me aferré…, quizás por el modo en que vacié cada uno de mis sentimientos en una sola persona. Tanto amor, tanto miedo, tanto odio, tanto rencor… todo eso que se mezcló en un simple nada; tal vez lo que hiere es precisamente eso, el vacío después de toda esa conmoción de sensaciones.

Cómo alguien puede lograr eso?, cómo alguien puede estar presente aún con toda la ausencia que le lleva ventaja?, cómo olvido esa historia?... cómo hago para sanar el miedo que congela mi razón?. Pensé que sabía cuál había sido el ultimo día que lloré por ella, pero hoy mismo cambió la fecha.

Sólo espero que este mareo estomacal pase rápido, porque de repente todo me da vueltas, y me hace indefenso…, vulnerable ante esos sentimientos que no existen, pero que aún recuerdo.

I am small and the world is big


Estoy en un punto donde todo me tiene cansado. Siento como si las cosas que hago y quienes me rodean, estuviesen absorbiéndome lentamente; a decir verdad, no es nada agradable. Las energías van quedando en el fondo de un cajón, quizás es la monotonía, el mismo color a todo. No lo sé muy bien, mi mente va a una velocidad incomprensible para el grado de agotamiento que cargo encima.

Pero para empeorar la situación suceden par de cosas que están logrando una pesadez en mi interior. Lo primero es que hace días tengo muchas cosas en mi pensamiento, repentinamente, me tropecé con un capitulo que creí haber superado del todo; recordé a esa persona que en su momento fue especial para mi, volví a lamentarme por lo sucedido, a preguntarme cientos de por qués inútiles y sin querer rocé cicatrices aún delicadas. En concreto, todo ese tema me agobia porque allí se perdieron varias piezas de mi mismo…, en alguien que no sólo está a miles de kilómetros de acá, sino de mi corazón. Me es incomprensible su “apariciones” en ciertos momentos. Tal vez son sólo ideas mías. Hay mucho por deshogar respecto a ese tema.

De segundo, y debido a todo este exceso de cansancio, creo que he ido evaporándome, logrando desgraciadamente mucha insipidez. Es como si un trocito de mi mundo se estuviese desmoronando de a poquito y frente a mi nariz; el hecho es que, tras toda esta conmoción de sentimientos y sensaciones, opté por “huir” hacia el camino que me da más calidez, pero ha sido intento frustrado. Al parecer también le he fallado a ella, por “no estar”, por “no ser el mismo”, por “no tener el mismo interés”, por “falta de espontaneidad” y otras cosas que no termino de enumerar…

No sé, son demasiadas cosas…, que me tienen en una esquina arrinconado. Y es por eso que caigo en el punto de pensar en el capitulo “olvidado”. Re aparece aquel deseo de volver a “ser el mismo” de hace un año y un poco más. No sé para qué, no sé por qué, tal vez estaba un poco más tranquilo con muchas cosas. Hoy no dejo de llorar, de necesitar una larga siesta, bastante duradera.

La verdad es que se me había olvidado lo que se sentía ser pequeño para el mundo, y hasta para mi mismo.