
Hola, soy Diego, tengo 23 años, me gusta el verde y soy masoquista.
Basta que algo sea difícil de alcanzar para que desees tenerlo como sea, no importa si ello te causará alguna clase de dolor, sufrimiento o agonía. El ser humano siempre será masoquista, es que está en su naturaleza, en la rutina del día a día, quizás está en nosotros, tal vez en algún gen que necesita nutrirse con angustia, estrés, tristeza, culpa y demás causas que logren quitarnos la tranquilidad.
Recuerdo que cuando empecé este blog lo hice con la mejor intención, pero luego, al entrar en la terrible etapa depresiva, no sólo escribía para "aliviar" de cierta manera lo que me dolía, sino para que "ella" me leyera, y supiese cuánto estaba sufriendo por su ausencia, por la situación, por el millón de cosas que ocurría adentro de mi... Ahora que lo pienso no sé con qué fin deseaba eso, no sé en qué ayudó o empeoró lo nuestro eso, no sé cuánto hizo que se alejara o se acercara esas tantas veces.
Lo cierto es que uno sin querer llega a serlo especie de costumbre (lo de ser masoquista), no importa si duele porque te hace sentir "algo", un noséqué que le da sentido a tus creencias. Es igual cuando descubres que tu pareja te engaña, e inconscientemente, investigas todo de aquella persona, te torturas día a día viendo sus fotos, leyendo sus tweets, analizando "por qué coño te cambió con alguien así, si tu eres más"; o también como cuando cometes un error y cada minuto lo tienes en la mente, repasando cada cosa para saber en qué fallaste, preguntándote por qué fallaste, reclamándote que fallaste.
Es definitivo, está en nuestras costumbres, está en la sociedad, está en el ADN, está en el puto subconsciente que te reclama cada día, cada hora, cada instante por cualquier cosa terrible que haya pasado en tu vida. No importa si lloras siempre que lees sus líneas que indirectamente van para ti, no importa si se te revuelve el estómago cada vez que te habla, producto de la emoción, nervios, rabia y demás sentimientos que no sabes cómo demonios describir.
Sí, el ser humano es masoquista de nacimiento, sino no tendríamos el valor de enamorarnos de nuevo, de ilusionarnos de nuevo, de soñar de nuevo..., a pesar de que todo en ti esté medio roto, o completamente roto.
