Inútil


De filosofías cotidianas, básicas e inútiles; jamás habría podido pensar que mis días serían tan insípidos, híbridos e inútiles. Evidentemente, las cosas cambian, la gente, y por supuesto, los sentimientos, pero uno tiende a oponerse a tal cambio, no sé para qué, al final, llega a ser inútil.

No sé si me interesa saber de la gente, de la que me ha tendido la mano y de quienes les he importado una mierda, realmente, es inútil pensar primero en todos, y luego en uno…, pero si, lo idiota se lleva en algún cromosoma no detectado.

Estos días no me han enseñado mucho, de hecho, sólo me han servido para desaparecer un poco más, dar la espalda a todo y así quedarme sin nada; no pretendo adjudicar mi vacío a quien me ha dejado, ni deseo darle el papel principal de mi desánimo. Quizás he madurado al respecto, o quizás, me dejó de importar eso de que se fuera, sin más ni menos.

Ahora soy yo, con yo y yo de nuevo, ¿egoísta?, mucho. ¿Me importa?, por ahora no.

Tampoco he de negar cuánto le añoro, cuándo espero volver a soñar, y cuánto deseo dejarle ir por completo, supongo –de nuevo- que todo queda en manos del tiempo (maldito), y de quien sea que esté controlado aquello llamado “destino”.

Por ahora respiro, mi corazón bombea sangre y de vez en cuando hago las tres comidas. Supongo, sigo con vida (al menos en síntomas vitales) aunque al final, me sea inútil.

No quiero hablar


Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.
-Mario Benedetti-

Me despierto automáticamente al rededor de las 10:00 AM. Tomo café junto con las noticias de CNN pero en mute.
Reviso mis emails, buscando algo que me hable de ti, buscando alguno en donde me hallas escrito tal vez.
Fumo, una, dos, tres veces, quizás más, mi vicio se ha disparado. Saco a Gino a pasear, no importa el frío, últimamente me he dado cuenta que el aire fresco me hace bien, así sea viendo a mi perro mientras hace pipí.
Tomo el ascensor con mi Gino en brazos, pues a la conserje le da un ataque de rabia cada vez que ve a un perro caminando en el edificio, saludo a quienes estén subiendo conmigo, y de nuevo, me siento pleno en mi soledad.
De vez en vez me tropiezo con lo que siento, entre nada y mucho, entre vacío y tristeza, entre ganas de hacer y no..., entre una plenitud que sólo encuentro estando solo, una plenitud que no disfruto, una plenitud que ha surgido con la ausencia de un alguien más.
No importa, supongo, el tiempo todo lo cura..., amo ese cliché.

Me pongo lo primero que encuentro, no sé por qué no he arreglado mi closet desde hace semanas, es un desastre mi apartamento.
Salgo, veo rostros, hablo con gente que viene y va, pero la verdad es que no estoy ahí, ni con ellos, ni con nadie, ni conmigo mismo. Y duele como dos.
Duele porque evito pensarte, porque le he prohibido a mis sentimientos extrañarte, porque me tiemblan las manos cada vez que veo un email tuyo en el cuadrado rojo del gmail... Lo cierto, es que me duele pensar en lo solo que me siento.

Mi hermana me habla, me aconseja, hace el tremendo intento por hacerme reír, hace lo imposible, y si le pido la luna, seguro la baja, porque ella es así, ella me descifra con tan sólo verme a los ojos, sabe que mi soledad sólo tiene un motivo e incluye tu apellido.
Pero no quiero hablar, deseo más bien ignorar la situación, deseo dejarlo ir en paz, sin tanta traba..., que se vaya, que se evapore, que se esfume, que lo llamen como quieran, yo sólo quiero paz, pero no esta que me mata, que me quema, que me rasga, quiero mi equilibrio de vuelta, ese que se ha quedado estancado en los años que estuve contigo...

Y regreso a casa, con un nuevo nudo en la garganta, ese nudo que no he podido desahogar, porque me hace daño y no quiero saber nada al respecto.
Me duermo y así empieza todo de nuevo.

Un nadie


"No hagas con el amor lo que hace un niño con su globo,
que al tenerlo lo ignora, y al perderlo lo llora..."
-Pablo Neruda-

No sé cuánto tiempo ha pasado, ni cuántos mensajes me han llegado preguntando sobre mi paradero..., de antemano me disculpo por no responder alguno, por desaparecer, pero sobre todo, abandonar este sitio, MI sitio...

Quizás han pasado unas cuentas cosas, no lo sé (en verdad, no lo sé), me es difícil resumir todo. Lo cierto es que me siento seco, no sólo al momento de querer llorar y no poder, sino en mis letras; es evidente, dejé de ser yo por alguien más, dejé a Diego y me convertí en nada. Ni siquiera en sombras, recuerdos o algún dolor que me indique que sigo vivo. Soy nada, y así empezaré a reconciliarme con mi mente y corazón.

Bienvenidos a los nuevos, un saludo a los no tanto, un nadie volverá a escribir por acá.

Entre otras noticias, desde hace poco estoy soltero, muchos dirán "ay, ahora viene de nuevo con ese cuento", pero uno sabe cuando es definitivo, y pues, el momento ha llegado, para bien o para mal, ni lo sé, el tiempo me dirá después. Terminaron 2 años..., pero es un punto que por ahora, no deseo tocar...

Entonces, ¿cómo dice la canción del Sanz?, ah..., si..., "mi soledad y yo". Un chiclé más.

PD: feliz 2011 para todos (¿?)